Crisis relacionada con el juego: ayuda inmediata

Si sientes que podrías hacerte daño, que no puedes mantenerte a salvo o que alguien está en peligro ahora, llama al número de emergencias de tu país o ve a urgencias. Si estás en la Unión Europea, el 112 conecta gratis con ambulancia, bomberos o policía. No te quedes a solas: pide a una persona de confianza que permanezca contigo y aléjate de armas, medicamentos, alcohol, dinero para apostar y aplicaciones de juego.

La ludopatía no es un defecto moral y no tienes que resolverla a escondidas. Esta guía sirve para pasar las próximas horas con más seguridad, cortar el acceso a medios de daño y encontrar ayuda profesional. No sustituye una evaluación médica, psicológica, legal o financiera.

Si la urgencia es ahora

Actúa en este orden:

  1. Ponte a salvo. Si hay pensamientos de suicidio, autolesión, violencia, intoxicación o una amenaza inmediata, llama a emergencias. Di tu ubicación exacta, qué está ocurriendo y si hay armas, sustancias, lesiones o menores presentes.
  2. Busca compañía física. Llama o escribe a alguien y usa una frase directa: “Estoy en crisis por el juego. Necesito que vengas o te quedes conmigo y me ayudes a no apostar”. Si no encuentras a nadie, ve a un lugar seguro con personal —urgencias, un centro sanitario o una comisaría— sin conducir si estás alterado.
  3. Corta la siguiente apuesta. Cierra sesión, desinstala las aplicaciones, bloquea las notificaciones y entrega temporalmente tarjetas, efectivo y contraseñas a una persona de confianza. No intentes recuperar pérdidas esta noche.
  4. Reduce el acceso financiero. Contacta con tu banco para preguntar por bloqueo de pagos a operadores de juego, límites o congelación temporal de tarjetas. Pide que te expliquen qué medida pueden aplicar; las opciones cambian según el país y la entidad.
  5. Conserva lo esencial. Si hay deudas, fraude, amenazas o problemas de vivienda, guarda documentos y movimientos. No pidas otro crédito ni transfieras dinero para cubrir pérdidas mientras estás en crisis.

Si la persona en riesgo es otra, no la dejes sola y no prometas secreto si existe peligro inmediato. Retira, solo si puedes hacerlo sin ponerte en riesgo, medios de autolesión y pide ayuda urgente.

Cómo localizar ayuda oficial en tu país

“Teléfono oficial de ludopatía” no es un número único mundial. Los servicios, horarios y requisitos dependen del país y pueden cambiar. Para evitar llamar a un recurso falso o desactualizado:

  • Busca en la web del ministerio o departamento de salud, el servicio público de emergencias o el regulador nacional del juego. Comprueba que el dominio sea oficial y que la página indique país, fecha o entidad responsable.
  • Si ya tienes atención sanitaria, llama a tu centro de salud y pide una cita urgente por problemas relacionados con el juego. También puedes acudir a urgencias si existe riesgo para tu integridad.
  • Pregunta por tratamiento de adicciones conductuales, psicología/psiquiatría, apoyo para familiares y orientación sobre deudas. No necesitas autodiagnosticarte para pedir una valoración.
  • Si estás en España, la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) explica el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ), conocido como autoprohibición, para impedir el acceso a determinadas modalidades que requieren identificación. La información oficial está en Autoprohibición al juego (RGIAJ). La autoprohibición es una barrera de acceso; no reemplaza el tratamiento ni las emergencias.
  • Si estás fuera de España, no uses el RGIAJ como si fuera una herramienta válida en tu país. Busca la autoexclusión y el registro público de tu jurisdicción, y confirma qué operadores y modalidades cubre.

La Organización Mundial de la Salud señala que los daños pueden aparecer antes de cumplir criterios clínicos y que la vergüenza suele retrasar la búsqueda de ayuda. Pedir apoyo pronto es una medida de seguridad, no una confesión de fracaso.

Medidas para las próximas 24 horas

Medidas prácticas para bloquear el acceso al juego y pedir acompañamiento

El objetivo no es prometer que una sola configuración resolverá el problema. Es poner distancia entre el impulso y la posibilidad de apostar:

  • Acceso digital: bloquea webs y apps de juego en todos tus dispositivos; cambia contraseñas con ayuda de alguien y elimina métodos de pago guardados. Un bloqueador puede fallar o no cubrir todas las plataformas, así que combínalo con autoexclusión y acompañamiento.
  • Cuentas de juego: solicita autoexclusión o cierre según las opciones del operador regulado. Guarda la confirmación. No abras otra cuenta ni uses la cuenta de otra persona para saltarte una restricción.
  • Dinero: paga primero comida, vivienda, medicación y transporte; pide a tu banco límites o bloqueos; considera que un familiar de confianza supervise temporalmente pagos esenciales. No compartas claves bancarias ni entregues control permanente de tu dinero sin asesoramiento.
  • Entorno: evita durante un tiempo locales, retransmisiones, grupos y anuncios que disparen el impulso. Pide a tus contactos que no te envíen promociones ni enlaces de apuestas.
  • Acompañamiento: acuerda dos contactos, una hora de check-in y un plan para la noche. Si aparece una urgencia emocional, vuelve al primer apartado: emergencias y compañía física antes que cualquier trámite.

Señales de que necesitas apoyo profesional

No hace falta esperar a perderlo todo. Busca una valoración si ocurre alguna de estas situaciones:

  • intentas reducir o dejarlo y no puedes;
  • el juego pasa por encima de trabajo, estudios, relaciones, descanso o necesidades básicas;
  • aumentas las cantidades o la frecuencia para sentir el mismo efecto;
  • persigues pérdidas, ocultas apuestas o pides dinero para seguir;
  • hay ansiedad, depresión, insomnio, consumo de sustancias, conflictos o pensamientos de muerte;
  • el dinero destinado a comida, vivienda, salud o educación está en riesgo.

La OMS describe el trastorno por juego mediante deterioro del control, prioridad creciente del juego y continuidad pese a consecuencias negativas, pero también reconoce daños por debajo de ese umbral. Solo un profesional puede valorar tu situación. Una recaída o una apuesta no invalida pedir ayuda; informa de lo ocurrido y retoma el plan de seguridad.

Qué puede hacer una persona cercana

Habla cuando la persona esté sobria y fuera de una apuesta: “Me preocupa lo que está pasando y quiero ayudarte a estar a salvo”. Escucha sin humillar, pregunta directamente si hay riesgo de autolesión y toma en serio la respuesta. Si dice que sí, tiene un plan, medios o no puede prometer seguridad, contacta con emergencias.

Puedes ayudar a bloquear pagos, acompañar a una consulta y retirar temporalmente estímulos, pero no asumir el control total ni pagar pérdidas repetidamente. Protege también tus cuentas y tu seguridad. Las familias y parejas pueden pedir apoyo profesional aunque la persona que juega todavía no quiera acudir.

Preguntas frecuentes

¿Debo llamar a emergencias por una crisis de juego?

Sí, si hay peligro inmediato: pensamientos o intentos de suicidio, autolesión, violencia, intoxicación, lesiones o incapacidad para mantenerse a salvo. La emergencia se atiende por el riesgo actual, no por la etiqueta “ludopatía”.

¿La autoexclusión basta?

Es una barrera útil, pero su alcance depende del país, del registro y de las modalidades cubiertas. Combínala con ayuda sanitaria, bloqueo de acceso, apoyo de una persona de confianza y medidas financieras. No la uses para retrasar una llamada de emergencia.

¿Y si las deudas ya son graves?

Detén nuevas apuestas y créditos, protege los gastos básicos y pide orientación financiera o legal independiente en tu país. No prometas pagos que no puedes cumplir ni entregues datos bancarios a servicios que no puedas verificar.

¿Puedo ayudar a alguien sin juzgarlo?

Sí. Habla de hechos concretos, ofrece acompañamiento y pregunta qué paso pequeño acepta hoy. Evita amenazas, burlas y “recuperar” pérdidas mediante otra apuesta. Si hay peligro, prioriza emergencias aunque la persona se enfade.

Si necesitas una guía general, consulta también nuestra guía de juego responsable. En una urgencia, sigue siempre primero las instrucciones de emergencia de esta página.

Fuentes editoriales